Tema interesante el de esta semana.
Muchas veces al día he de preocuparme por conocer el punto de cocción en que nuestros clientes desean que les cocinemos sus alimentos.
Normalmente hablamos de pescado y carnes. En carnes los solomillos, cordero, cerdo, pato…todo tiene su “determinada” cocción, y con los pescados, pues, pasa lo mismo como es lógico.
El punto que nosotros aplicamos a estos alimentos es el que creemos que es el más óptimo para su disfrute final, pero, pasa una cosa.
No ha todos nos gusta el Atún crudo, el magret de pato poco hecho o la carne cruda marinada, entonces… la pregunta es la siguiente, ¿por no comernos estos productos en el punto de cocción que nos recomiendan no debemos de comerlos?
Yo lo tengo muy claro y la respuesta para mi es que NO, por supuesto.
Cada uno tiene sus gustos y todos son respetables.
A mí mismo el atún me gusta cocinado a la plancha en un punto medio pero no poco hecho ya que la sensación que me proporciona la textura del crujiente exterior con el interior poco cocinado no me gusta. En cambio prefiero comérmelo totalmente crudo y frío en forma de Sashimi. ¿Raro? . ¡No! Simplemente son mis gustos.
Otro ejemplo que también va al caso.
El chocolate negro, intenso, con una cantidad alta en cacao y en forma de tableta está muy bueno si, pero sólo a veces…yo prefiero el chocolate Tirma, el de toda la vida con almendras o con leche.
Todo es cuestión de gustos y de cultura por supuesto.
Mi cultura gastronómica es diferente. Ni mejor ni peor que la de otro.
Volvamos a la carne.
En alguna ocasión me he tenido que enfrentar al jefe de cocina cuando por petición del cliente le he tenido que pedir que me pasase más el magret de pato por ejemplo.
Esto nunca me ha pasado en LILIUM por supuesto. Y nunca me pasará se los aseguro.
Creo que es positivo educar al paladar en cuanto a los cánones gastronómicos se refieren pero una vez probada dicha fórmula si no es de nuestro gusto lo que debemos es volver a comer como más nos plazca.
Ahora tomo estas dos palabras: placer y proponer.
Pienso que lo más lógico por nuestra parte, la del camarero y la del cocinero, sería la de PROPONER al cliente sólo si éste lo pregunta, la forma en que estos alimentos nos pueden proporcionar más PLACER.
Pero si no es así, lo que hay que hacer es comer como a uno le guste y no pedir disculpas por pedirse un entrecot muy hecho.
Orlando Ortega.
Buenas tardes. Totalmente de acuerdo. Aunque casi todos caemos alguna vez en decir al colega ” no sabes comer “, cuando no compartimos su gusto, tienes toda la razón. Es como los tintos con la carne y los blancos con pescado. Que a priori maridan mejor? Puede, pero si apetece lo contrario, será mas placentero lo contrario y punto.
Pedro SG